En los años setentas se vivía mundialmente el boom del feminismo. La revolución cultural de
los sesentas junto con la articulación en América Latina de la guerrilla, ofrecía los referentes a
un feminism
o radical, militante y vanguardista. La consciencia de la necesidad de la
liberación femenina iba muchas veces de la par, con la liberación nacional, y con la opción
socialista.
Los principales partidos y grupos de izquierda reconocían
sólo parcialmente la lucha feminista, y la acotaban cuando no la subordinaban al cambio
político revolucionario.
En México, las principales publicaciones feministas de estos años son tres: La Revuelta,
1976, Cihuat, 1977 y Fem, 1976. Todas surgen tras el ambiente generado por la celebración
oficial del Año Internacional de la Mujer, en 1975, misma que propició, por un lado, la
apertura institucional hacia grupos de mujeres organizadas, y por otro, la activación de la
organización de mujeres anti-oficialistas.
Los grupos de mujeres feministas de esta época, criticaban a la vez que compartían,
muchos esquemas con la izquierda tradicional: su radicalidad, autoritarismo, jerarquía, a la
vez que enunciaban la crítica a la subordinación tanto de las demandas de las mujeres como
de las mujeres mismas en la política tanto discursiva como cotidiana de estas organizaciónes.
El feminismo “histórico”, como se le ha llamado al de estos años, llevaba a cabo
acciones simbólicas emblemáticas, como protestar el 10 de mayo por la celebración del día de
la madre, o en la celebración de Miss Universo, al tiempo que publicaba una serie de escritos
fundantes de s

u horizonte teórico.
Estas tres revistas de los setenta son publicaciones de grupos constituidos, que
encuentran en el acto editorial una práctica que los une, un espacio para dialogar
internamente y un espacio para dialogar con otras mujeres. Se trata de pequeñas
publicaciones, innovadoras incluso en su formato, que se lanzan como granadas en el
movimiento social amplio.
Fem, la única de estas publicaciones que aún continúa publicándose.
Es la revista feminista más antigua de América Latina. Su formato
como sus contenidos la definen desde un inicio como una revista destinada a un público
amplio, con una impronta poético-literaria, siempre con análisis de la cultura, cine, teatro, etc.
La Revuelta, , un feminismo radical que se detiene en desarrollar sus planteamientos teóricos
desde el principio básico del feminismo: lo personal es político. Las reuniones del pequeño
grupo daban el material para la escritura, y el periódico de La Revuelta se repartía a la salida
de las fábricas. Se trataba también del esfuerzo de un feminismo de clase media ilustrada por
salir de sí mismo y vincularse con las luchas sociales.
Cihuat por otra parte, era un órgano más político, el medio informativo de la Coalición
de Mujeres Feministas, donde aparece de manera reiterada la denuncia de la situación de
opresión y explotación de las mujeres mexicanas, así como la invitación a la lucha organizada.
Las revistas de los años noventa
En 1986 un grupo de mujeres feministas convocadas por Marta Lamas presentaban un
proyecto al periódico La Jornada, con la intención de crear un suplemento que fuese un
órgano de debate al interior del feminismo, y del feminismo con otras mujeres y con varones.

El diario acoge el proyecto.
Debate Feminista es, con mucho, La revista teórica del feminismo mexicano.
Podríamos caracterizar Debate Feminista como una revista para el feminismo
ilustrado, para un público especializado, fuertemente teórico, y en términos políticos de
izquierda liberal, con un proyecto político institucional. El activismo de la revista
se ha centrado en torno a los derechos reproductivos y la despenalización del aborto.
Por otro lado, La Correa Feminista, que se crea en 1991, estaría aglutinando a un
feminismo radical y autónomo. Es un intento de sistematización del
feminismo y para ir en contra de la centralización de la información en la capital.
Durante esta etapa se plantea como una correa informativa, explorando sobretodo la
lucha contra la violencia hacia las mujeres y sus derechos humanos.
El objetivo de “fortalecer el debate respecto al papel de las mujeres en el mundo, que
no es necesariamente adjudicarse la mitad del poder” ubica al suplemento como un
posicionamiento al interior del feminismo, y cierra el circulo del debate que estableceremos
acá.
Hay más publicaciones feministas en México, notoriamente las del feminismo
académico, que van apareciendo a la par que los nuevos departamentos de estudios de
género o de las mujeres, como la Revista GenEros, de la Universidad de Colima, o La Ventana,
de la Universidad de Guadalajara.
Contextualmente, la transición de los setentas a los noventas esta marcada por la
eclosión de los movimientos sociales y la sociedad civil, la proliferación de ongs que inician su
trabajo con mujeres campesinas, populares e indígenas. La desestructuración del paradigma
de la izquierda clásica, el fin del socialismo, de la guerra fría, de la guerrilla como forma de
enfrentarse al poder. La redefinición de la relación con el estado es un problema crucial. De
hecho, con toda la institucionalidad. La preocupación por la democracia se acrecienta tras el
proceso electoral de 1988. Se vuelve muy clara una parte de la izquierda que se define por el
fortalecimiento de las instituciones democráticas, frente a otra que sigue pensando en la
inviabilidad de éstas en un estado donde domina la represión como la política de la economía
neoliberal.

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