sábado, 16 de mayo de 2009

Revistas feministas

Las revistas de los años setenta 

En los años setentas se vivía mundialmente el boom del feminismo. La revolución cultural de 

los sesentas junto con la articulación en América Latina de la guerrilla, ofrecía los referentes a 

un feminism

o radical, militante y vanguardista.  La consciencia de la necesidad de la 

liberación femenina iba muchas veces de la par, con la liberación nacional, y con la opción 

socialista. 

Los principales partidos y grupos de izquierda reconocían 

sólo parcialmente la lucha feminista, y la acotaban cuando no la subordinaban al cambio 

político revolucionario. 

En México, las principales publicaciones feministas de estos años son tres: La Revuelta, 

1976, Cihuat, 1977 y Fem, 1976. Todas surgen tras el ambiente generado por la celebración 

oficial del Año Internacional de la Mujer,  en 1975, misma que  propició, por un lado, la 

 apertura institucional hacia grupos de mujeres organizadas, y por otro, la activación de la 

organización de mujeres anti-oficialistas. 

Los grupos de mujeres feministas de esta época, criticaban a la vez que compartían, 

muchos esquemas con la izquierda tradicional: su radicalidad, autoritarismo, jerarquía, a la 

vez que enunciaban la crítica a la subordinación tanto de las demandas de las mujeres como 

de las mujeres mismas en la política tanto discursiva como cotidiana de estas organizaciónes.  


El feminismo “histórico”, como se le ha llamado al de estos años, llevaba a cabo 

acciones simbólicas emblemáticas, como protestar el 10 de mayo por la celebración del día de 

la madre, o en la celebración de Miss Universo, al tiempo que publicaba una serie de escritos 

fundantes de s

u horizonte teórico. 

 

Estas tres revistas de los setenta son publicaciones de grupos constituidos, que 

encuentran en el acto editorial una práctica que los une, un espacio para dialogar 

internamente y un espacio para dialogar con otras mujeres. Se trata de pequeñas 

publicaciones, innovadoras incluso en su formato, que se lanzan como granadas en el 

movimiento social amplio. 

 

Fem, la única de estas publicaciones que aún continúa publicándose.

Es la revista feminista más antigua de América Latina. Su formato 

como sus contenidos la definen desde un inicio como una revista destinada a un público 

amplio, con una impronta poético-literaria, siempre con análisis de la cultura, cine, teatro, etc. 


La Revuelta, , un feminismo radical que se detiene en desarrollar sus planteamientos teóricos 

desde el principio básico del feminismo: lo personal es político. Las reuniones del pequeño 

grupo daban el material para la escritura, y el periódico de La Revuelta se repartía a la salida 

de las fábricas. Se trataba también del esfuerzo de un feminismo de clase media ilustrada por 

salir de sí mismo y vincularse con las luchas sociales.


Cihuat por otra parte, era un órgano más político, el medio  informativo de la Coalición 

de Mujeres Feministas, donde aparece de manera reiterada la denuncia de la situación de 

opresión y explotación de las mujeres mexicanas, así como la invitación a la lucha organizada. 


 

Las revistas de los años noventa 


En 1986 un grupo de mujeres feministas convocadas por Marta Lamas presentaban un 

proyecto al periódico La Jornada, con la intención de crear un suplemento que fuese un 

órgano de debate al interior del feminismo, y del feminismo con otras mujeres y con varones. 

El diario acoge el proyecto.


Debate Feminista es, con mucho, La revista teórica del feminismo mexicano.   

                                                        

Podríamos caracterizar Debate Feminista como una revista para el feminismo 

ilustrado, para un público especializado, fuertemente teórico, y en términos políticos de 

izquierda liberal, con un proyecto político institucional. El activismo de la revista

 se ha centrado en torno a los derechos reproductivos y la despenalización del aborto. 


Por otro lado, La Correa Feminista, que  se crea en 1991, estaría aglutinando a un 

feminismo radical y autónomo. Es un intento de sistematización del 

feminismo y para ir en contra de la centralización de la información en la capital.   

                                                                                                                                                                                         

Durante esta etapa se plantea como una correa informativa, explorando sobretodo la 

lucha contra la violencia hacia las mujeres y sus derechos humanos. 

  


El objetivo de “fortalecer el debate respecto al papel de las mujeres en el mundo, que 

no es necesariamente adjudicarse la mitad del poder” ubica al suplemento como un 

posicionamiento al interior del feminismo, y cierra el circulo del debate que estableceremos 

acá. 

 


Hay más publicaciones feministas en México, notoriamente las del feminismo 

académico, que van apareciendo a la par que los nuevos departamentos de estudios de 

género o de las mujeres, como la Revista GenEros, de la Universidad de Colima, o La Ventana, 

de la Universidad de Guadalajara. 

 

 Contextualmente, la transición de los setentas a los noventas esta marcada por la 

eclosión de los movimientos sociales y la sociedad civil, la proliferación de ongs que inician su 

trabajo con mujeres campesinas, populares e indígenas. La desestructuración del paradigma 

de la izquierda clásica, el fin del socialismo, de la guerra fría, de la guerrilla como forma de 

enfrentarse al poder. La redefinición de la relación con el estado es un problema crucial. De 

hecho, con toda la institucionalidad. La preocupación por la democracia se acrecienta tras el 

proceso electoral de 1988. Se vuelve muy clara una parte de la izquierda que se define por el 

fortalecimiento de las instituciones democráticas, frente a otra que sigue pensando en la 

inviabilidad de éstas en un estado donde domina la represión como la política de la economía 

neoliberal.  


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